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Algunos astrólogos
consideran que el orbe de influencia para las líneas planetarias
que aparecen en un mapa ACG es de unos 4º, que equivalen a unos 360
kilómetros a cada lado de la línea, sin embargo otros astrólogos lo
consideran excesivo y tienden a estimar un margen de unos 2º (alrededor de
180 kilómetros a cada lado).
Obviamente, cuanto más
cerca se esté de la línea planetaria más intensa será la influencia del
planeta correspondiente, pero aquí también habría que valorar la fuerza
objetiva que tiene un determinado planeta en la carta astral, pues si está
dignificado en la carta astral es evidente que podemos aplicarle un orbe
mayor. Con respecto a las zonas del mundo que no están cruzadas por
líneas, se considera que señalan lugares donde el tema natal se expresa
sin influencias adicionales que potencien los planetas natales.
Adicionalmente también se
tienen en cuenta los cruces de latitud −denominados parans−
correspondientes a los puntos en donde se cruzan dos líneas planetarias,
cualesquiera que sean. La latitud geográfica en donde tiene lugar el
cruce, tendrá influencia en toda esa latitud terrestre, sin importar donde
ocurra concretamente. En este caso se considera un orbe de 1º al Norte y
1º al Sur de la latitud del cruce, que equivale a unos 90 kilómetros a
cada lado.
Una vez que tenemos
construido el mapa ACG, se selecciona el planeta que se desea fortalecer
en la carta astral a fin de identificar cuales son las ciudades y zonas de
la Tierra en donde el planeta hace conjunción con el ángulo elegido (MC,
Asc., DS, FC). Es evidente que aunque la persona vaya a vivir −definitiva
o temporalmente− a otro lugar, los emplazamientos natales no cambiarán.
Sin embargo en la nueva ubicación existirá una influencia adicional
vinculada al planeta potenciado.
El argumento de la
astrolocalización es que la carta astral puede ser activada a través de
técnicas basadas en el tiempo (como son los tránsitos,
progresiones y direcciones), o a través de técnicas basadas en el
espacio (relacionadas con los métodos de relocalización). Por
ejemplo, podemos esperar a que nuestro Venus progresado haga conjunción
con el Descendente, o bien dirigirnos al lugar de la Tierra en donde Venus
está en el Descendente. El matiz importante es que, mientras un tránsito o
una progresión activan temporalmente puntos del tema natal, la
relocalización geográfica implicará una activación permanente mientras
permanezcamos en esa nueva ubicación.
La relocalización es una
labor delicada y es recomendable evaluar cuidadosamente qué nos conviene
desarrollar en cada momento de nuestra vida, pues una elección poco
meditada podría traer resultados no deseables. Además, al reubicar
favorablemente el planeta elegido, también cambiarán los emplazamientos
por casa del resto de planetas, así como los aspectos a los nuevos
ángulos, por lo que deberemos estudiar cómo queda el resto de la carta
astral. Lo que no cambiará será los emplazamientos por signo, ni los
aspectos natales entre planetas pues, al trabajar únicamente con
coordenadas geográficas, sólo se ven afectadas las ubicaciones planetarias
por casa.
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